jueves, 17 de diciembre de 2009

By-cell

Parece que termina con una frase genial, impactante, revolucionaria. Pero la verdadera genialidad esta en que en realidad no termina así, sino que vulgariza la frase, la hace cotidiana, y así nos hace dar cuenta de que la frase es tan sólo eso, y que el genio, el verdadero genio, es quien está detrás de ella.

martes, 15 de diciembre de 2009

Arizona Dream

"Whenever I try to remember my dreams, I always turn 'em into stories. But dreams are like life. You can't catch it with your hands because you can't catch something you don't really see. If you believe in your dreams, you could be sure that any force, a tornado, a volcano or a typhoon, wouldn't be able to knock you out of love; because love exists on its own."

lunes, 14 de diciembre de 2009

Flor azul de plástico

Sucedió en esas habitaciones de las casas de algún pariente en las cuales desde la infancia que no se entra. Sucedió que de pronto se abrió una puertita, una caja, un cajón, se descubrió un estante, se corrió un papel o un pañuelo; y ahí estaba. Esa maravillosa flor azul, que algo mágico sin duda tenía, esa tacita pintada a mano, esa vela artesanal, esa cajita de música... Esas cosas que transportan en el tiempo instantáneamente. Que transportan a momentos claves; segundos de asombro, curiosidad, vergüenza e intrepidez; momentos en los que, de niño, se descubre algo, algo muy especial, esa flor azul de plástico, esa cajita de música, esas cosas tan simples y a la vez tan perfectas, tan especiales. Son esas cosas que están ahí pero no son para vivir agarrados, son para mirar medio disimuladamente, como si fuese un secreto compartido con el objeto, una complicidad, porque, ¿quién más podría entender lo especial que es? Y entonces, al abrir ese cajón, al correr ese papel amarillento, al correr ese libro del estante, sucedió. El encuentro con el objeto cómplice, y entonces, la desilusión: la cajita de música, desafinada, la tacita, descolorida, la flor azul, berreta. La desolación, la nostalgia, la asombrosa tristeza. Es solo un momento, o un par de minutos, para luego seguir con la vida; pero ese momento significa algo, porque se reavivó la intrepidez de la inocencia, porque por unos segundos, esa sonrisa nostálgica devuelve la complicidad infantil y el tan singular apego al objeto. ¿Qué tenías de mágica, flor azul de maceta?, ¿dónde se fue esa magia? Ah, l’enfance...

viernes, 11 de diciembre de 2009

Dijimos que sí

No se sabe donde era, pero se encontraban en una especie de camping de verano, de esos que aparecen en las películas yanquis de hace veinte años, y habían unas arañas venenosas que eran enormes y blancas con manchas rojas. Tenía miedo de que me agarre sueño y que una araña salga de adentro de mi bolsa de dormir en el momento menos esperado.

Great and various million sounds which make us feel like we're part of a movie or something

Están ligados, conectados, no sabés cuándo termina un momento y empieza el otro. Porque son todos lo mismo, pero son distintos. Saben que te agradan, te sienten, te hacen sentir. Campanas, relojes, helicópteros, críticas, baterías, ecos, angustia, solos, armonía, futuro, pasión, cadenas, platos, platillos, lazos, cajas, papeles, latidos, guitarras, teclados, risas, bailes, jaulas, manchas de pintura, cielos...
Se juntan, se mezclan, se separan. Se chocan, explotan, convergen, asustan. Se atrasan, se acercan, pero se pasan. Llegan más allá. Nunca llegan, se pasan. Increíbles millones de sonidos que nos hacen sentir que somos parte de una película, o algo así..


lunes, 7 de diciembre de 2009

Grande Luis!



“Nothing’s just a dream. Calling it just a dream is as silly as saying something’s just a fact, because a young Peggory prince should live just as much in dreamland as in the other land he comes from” – The Frog Castle, Jostein Gaarder

domingo, 22 de noviembre de 2009

También Chejov

"¡A veces se impone a uno, a la fuerza, un pensamiento!... ¡Le da a uno, por ejemplo, por pensar de día y de noche en la luna!... ¡Pues bien...: yo también tengo mi luna! De día y de noche vivo dominado por este pensamiento fijo: «¡Tengo que escribir! ¡Tengo que escribir!»... ¡Apenas he escrito una novela, y..., sin saber por qué..., tengo que empezar otra!... ¡Luego una tercera y después una cuarta!... ¡Escribo sin darme tregua, y no puedo obrar de otro modo!... ¿Y qué, le pregunto yo, hay en todo esto de maravilloso o de claro?... ¡Ah!... ¡Qué vida salvaje la mía!... ¡Aquí estoy ahora, hablando animadamente con usted y sin dejar, sin embargo, de recordar en todo momento que mi novela, aún no terminada, me espera!... ¡Si, por ejemplo, veo pasar una nube cuya forma recuerda la del piano, pienso que habré de señalar en alguna novela el paso de una nube semejante!... ¡Huele a heliotropo..., y en seguida mi mente registra: «Olor empalagoso», «el color de la viudez», «recordar citarlo en la descripción de un anochecer de verano»!... ¡Cada una de sus frases o palabras o de las mías propias, es atrapada por mí, que me apresuro a encerrarla en mi despensa literaria por si algún día me sirve para algo!... ¡Cuando termino mi trabajo, corro al teatro o me voy a pescar! ¡Aquí, donde debería haber descansado y olvidado..., no puedo ya hacerlo, pues dentro de mi cabeza comienza a dar vueltas otra pesada bala de peltre: un nuevo argumento!... ¡Ya la mesa de despacho empieza a atraerme y de nuevo hay que escribir, que escribir y que escribir!... ¡Y así siempre, siempre!... ¡Yo soy el primer obstáculo a mi tranquilidad! ¡Siento que me devora la propia vida, pues para conseguir la miel que luego entrego a alguno de los seres que pueblan el espacio, he de recoger antes el polvo de mis mejores flores, destrozarlas y pisotear sus raíces!... ¿Acaso no soy un loco?... ¿Es la actitud de mis amigos y conocidos la natural para con un ser de espíritu sano?... «¿Qué está escribiendo ahora?», me dicen. «¿Con qué nos va a obsequiar?»... ¡Siempre lo mismo! ¡Siempre lo mismo!... ¡Y llega a parecerme que todo: la atención que me prestan los que me conocen, las alabanzas y los entusiasmos..., es puro engaño!... ¡Se me figura que me engañan como a un enfermo y, a veces, hasta temo que se me acerquen a hurtadillas por la espalda, me cojan y me lleven a un manicomio!"

sábado, 21 de noviembre de 2009

"¡No hay que representar a la vida como es, ni como va a ser..., sino como nosotros la vemos en nuestros sueños!"
La Gaviota, A. Chéjov

martes, 17 de noviembre de 2009

La dieta de Gilda

"Whoever saves one life saves the world entire."

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Acordeón

Dicen que quien produce con creatividad siempre conoce la nota final, y que la genialidad de los compases determina su impacto. Pero en realidad, las notas y compases son el verdadero arte, quien los crea les pone una nota final porque quiere que el mundo acepte y crea entender un pedacito de su causa incomprensible.

La punta del iceberg

Yo hablo con doña Rosa, ¿no? En cierto punto, se empieza a profundizar. Ahí sí, ya lo tenemos, o sea... Capaz haga una fiesta. Una cuasi parábola. No sé lo que es. La distribución de notas en el curso. No sé, yo invento por las dudas. Una distribución de frecuencias. Una evolución del tiempo. Sí, está piola. Puede cambiar, claro. ¿Dónde termina? Cuando se queda sin renglón. Esto no es lo común, es una excentricidad. ¿Y si borramos lo de arriba? ¡Se termina! ¡Se termina el renglón! Te pasa por querer compartir con los vanidosos.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Random

Una palabra al azar.
Y dejarse llevar por la curiosidad.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

I scream for ICE CREAM!

Un defecto y una virtud. No te respondí. No te respondí en mucho tiempo. ¿Me estaba preparando para una respuesta grandiosa? ¿Quería tener EL defecto y LA virtud? Eso creías. Por supuesto que no, por mucho que me rebuscara no iba a encontrar un defecto más espectacularmente defectuoso, ni una virtud humilde pero brillante, y tampoco era el punto. Aburrimiento era, cansancio. Mentira, pero nada me venía bien. Se puede empezar por ahí, entonces. ¿Es un defecto o una virtud la inconformidad? Siempre que me recordabas la pregunta, me remitía a eso así que eso quedará. No termino de darme cuenta si es un defecto o una virtud, me parece que tiene un poco de ambas. Fue un dos en uno, ¿qué te parece?

Tensión en el 168

"Uno veinte por favor". Todos observan al estrepitoso cuarentón recién llegado. Él, completamente distraído, avanza, tropezando torpemente con un grupo de estudiantes, provocando la caída de una anciana. Se apoya en una baranda y cabecea. Se siente observado. Disimuladamente, gira la cabeza. En efecto, una nena de cuatro o cinco años lo mira fijamente. El viajero se pregunta cómo puede estar tan callada y quieta. No importa. Otras cosas atormentan su cabeza. La ciudad, ciudad de lazos, ciudad de redes. Ciudad de pobres corazones. Ciudad de la que no puede escapar ni física, ni mentalmente, y hasta tampoco de manera espiritual. Lo atormenta. El estrés habitual. Un zumbido eterno e intermitente. Pero entonces todo se evapora. Todo es reemplazado por una creciente inquietud. Los infantiles pero fatales ojos son agujas en la nuca del transeúnte. Se vuelve para observarla. La niña parpadea, pero no deja de mirarlo. El hombre está muy inquieto. Sus manos comienzan a temblar. Vuelve a tropezarse, esta vez, con sus propios cordones. ¡Que se mueva! ¡Que diga algo, por favor! Entonces, el milagro. Una mujer, presunta madre del pequeño demonio, la agarra en brazos, toca timbre y se dispone a bajar. La niña, sin dejar de observar al consternado hombre, acerca sus diminutos labios al oído de la mujer. Por último, el desgraciado escucha su condena: “Mami, ese señor se parece mucho al abuelo Pedro”. Golpe bajo, bajísimo.

viernes, 23 de octubre de 2009

(Cantando bajo la lluvia) Me siento mucho mejor

No podía faltar esto, es lo mínimo después de lo que significó esta noche para mí. Charly es simplemente más que humano. Estoy sin palabras, completamente.


















Acabo de llegar, no soy un extraño
Conozco esta ciudad no es como en los diarios, desde allá.
Dos tipos en un bar, se toman las manos.
Prenden un grabador y bailan un tango, de verdad.
Y yo los miro sin querer mirar,
Enciendo un faso para despistar,
Me quedo piola y empiezo a pensar
Que no hay que pescar dos veces con la misma red.
Acabo de mirar las luces que pasan
Acabo de cruzar las plazas las rayas y el color.
Y siento un aroma poco familiar
Alguien se acerca y comienza a hablar
Me quedo piola y digo que tal, vamos a pescar
Dos veces con la misma red.
Desprejuiciados son los que vendrán,
Y los que están ya no me importan más
Los carceleros de la humanidad
No me atraparán,
Dos veces con la misma red.

Clavate un churrasco

Un pie. Un pie asquerosamente limpio. Un pie enredado en una tela, y un cuerpo pegado al pie. No es tan grande, pero tampoco estamos hablando de un pie infantil. El pie está forzado, está cansado. El pie se mueve, incontrolado. Se revoluciona. Sube, baja, tiembla, vibra, salta, corre, no para. Se lanza de un lado a otro, enloquecido, y el pobre cuerpo apenas llega a seguirlo. Lo agarra. Lo retiene, un segundo o dos, para salir disparado de nuevo. ¡¡Qué pie alegre!! No puede, no puede. No se calma. Pero lo que pasa, y el cuerpo no lo sabe, es que adentro del pie hay aceitunas. Aceitunas y monitos que comen las aceitunas, y que después de comerlas, rebosantes de gozo, bailan, juegan carreras y hasta tocan la batería (con mucho ritmo, debo decir). Entre tanto el cuerpo, pegado al pie, ya no está enredado. Ahora acaba de decidir que nunca más va a comer aceitunas.

jueves, 22 de octubre de 2009

En el país de Nomeacuerdo

Un día, todos los muñequitos articulados agarraron sus zapatos viejos y los tiraron al río. Entonces el río se llenó de olor a pata. El olor a pata llegó a la ciudad. Una muñequita caminaba por la calle y se tapaba la nariz, asqueada pero con elegante naturalidad. Su esposo, en casa, no lograba que el agua para la sopa perdiera el gusto a suela gomosa y cuero húmedo, típico. Muchos muñequitos se intoxicaron y el hospital se llenó de enfermos.
Otro día, los muñequitos articulados tiraron la comida podrida (por el agua zapatosa) al río. ¿Por qué obraron de semejante forma? No es muy claro, pero se cree que unos muñequitos se paraban en las esquinas de las avenidas y decían que eso había que hacer y ¿qué perdían haciéndolo? Y como eso había que hacer, el río, además de zapatos, se llenó de comida (y, de paso también, de ropa y electrodomésticos y basura y cosas que nadie, nadie quiere, y cosas que los que quieren no las pueden tener y los que las tienen no las quieren... bueno, es lo de siempre, ¿no?). Entonces algo del agua del río se evaporó, y llovió una lluvia finita y marrón, y las flores se pudrieron y los animalitos y los muñequitos articulados se volvieron a enfermar.
Un día les dijeron a los muñequitos que había que cortar los árboles. Otro día les dijeron que había que quemarlos. Un día les dijeron que los que estaban enfermos eran menos de los que de verdad eran. Un día les dijeron que un muñequito con cara simpática venía a visitarlos, y sólo se hablaba de eso. Otro día, un muñequito no encontraba su corbata, y sólo se hablaba de eso. Un día, una muñequita se tiñó el pelo de fucsia y decidió casarse y sólo se hablaba de eso.
Un día les dijeron a los muñequitos articulados que unos rectangulitos de papel, como las etiquetas que se ponían en los cuadernos de primaria, eran lo más importante del mundo. Entonces los muñequitos más poderosos movieron un par de hilos y así tuvieron más y más rectangulitos. Los muñequitos menos poderosos trataron de hacer lo mismo pero los más poderosos no les dejaron. Entonces los muñequitos menos poderosos se quedaron con muy pocos rectangulitos y con muy pocas cosas. Un día, había muchos muñequitos enfermos en el hospital. Muchos muñequitos sentados y acostados en el piso, muchos muñequitos con ganas de comer, muchos muñequitos que no entendían qué pasaba. Ese día a una muñequita que estaba sentada en un sillón, y no estaba enferma, y no tenía ganas de comer, y no sabía pero tampoco le importaba qué pasaba, perdió su primer diente. Y sólo se hablaba de eso.
Un día, unos muñequitos, muy pero muy poquitos; muy pero muy decididos, quisieron cambiar las cosas. Pero nadie hablaba de eso...

(Cada vez más) Cerca de la revolución














mañana mañana mañana mañana

Érase una manta, nada más

Una trama. Una gama de colores. Una intención indefinida. Dimensiones varias. Entradas y salidas. Ligereza y pesadez. Aspereza y suavidad. Abrigo y protección, fragilidad. Muchos puntos. Demasiados.

viernes, 9 de octubre de 2009

domingo, 4 de octubre de 2009

jueves, 1 de octubre de 2009

Difuso y conciso

Está todo oscuro, literalmente, salvo por el sutil brillo artificial que se cuela por la rendija de debajo de la puerta. Muchas cosas revuelan en el aire. Palabras que no tienen ningún sentido aparente. Por dentro, muchos colores. Colores psicodélicos, colores plomizos, colores densos y volátiles. Colores fundidos en más colores. Colores fundidos en miradas, en gestos, en simbologías. En manifestaciones, en revelaciones, en meditaciones, en pactos y también en sonidos. Sonidos de voces que piden ayuda y de voces que ofrecen ayuda. Gritos de compasión, de justicia y de unión. Súplicas de paz, de amor y de amistad. Cantos de paz, de amor y de amistad. Cantos felices, llenos de esperanza y expectativa de cambio. También se siente constante, fuerte, repicando, un gotero de sangre, una sierra eléctrica, un aullido fatal, que no permite la liberación completa. Un reloj de arena da cuenta del paso del tiempo. Asusta, porque todo fue en el pasado, mucho tiempo atrás. Pero todavía queda arena por caer…
Por encima de todo, el sonido del silencio. Eco del pasado, proyección del futuro. Desolación y esperanza. Simple profundidad. Y de fondo, una dulce melodía que tararea el viento y trae las soluciones; respuestas que a nadie le conviene y nadie en el fondo quiere conocer (o reconocer)…
A tientas, el agua fría que empieza a despabilar. La energía fluye, líquida, vulnerable. Un espejo. Una visión de profunda simplicidad. Vigilia total, y un silencio vacío. Sólo el eco de un recuerdo difuso, de algo que pasó hace ¿en verdad tanto tiempo? Y los sonidos exteriores, cada vez más reales. Ensordecedores susurros que con sus punzantes figuras de colores y sombras dan paso a un nuevo día y una completa difuminación de la vigilia real. Esa vigilia que cada vez más se aleja del sueño de la paz, y convierte la música armoniosa y perfecta en una tormenta de ruido, los deseos de un futuro mejor en la completa desesperanza. Por suerte, La Melodía no se rinde, espera, paciente, a que la humanidad despierte de su triste hibernación, para que su armonía reviva las respuestas, traídas por el viento. El viento que nunca deja de soplar.

A Joan y John

martes, 15 de septiembre de 2009

viernes, 4 de septiembre de 2009

martes, 1 de septiembre de 2009

Final cut


Se sienten tan preparados para afrontar el desafío como para calificar de incapacitado a cualquier otro que desea intentarlo... ¡qué pena!

Ralentando

Justo ahí, ahí hay que atenuar seguro... No, no, bajar el clima, no la intensidad. Lo que falta ahí es el misterio, ¿entendés? Tenés que sentirlo; sentir que el que te escucha siente curiosidad por saber lo que pasa... Sino se aburre, es como que no pasa nada. Tenés que sentir ese misterio, esa intriga, y ahí se genera el compromiso del que nacen las emociones, sino no te va ni te vie... ¡Ajá! ¡¡¡Eso!!! Muy bien, ahora practicalo y en diez seguimos... Buenísimo, me encantó, ¿Ves a lo que me refería?

sábado, 29 de agosto de 2009

viernes, 7 de agosto de 2009

Un señor al que no le suelen pasar cosas normales I-

Está sentado, algo incómodo en la dura butaca del comedor de la casa de campo. Tiene mucha hambre y poca expectativa respecto a las habilidades culinarias de la dueña de casa (si sólo se viera cuan descuidadas están sus plantas… ese definitivamente era un factor decisivo). Todo está tranquilo, pero como siempre que todo está tranquilo termina pasando algo, el señor que está sentado, algo incómodo en su dura butaca, espera, cauteloso, la catástrofe. Entran, cargando las bandejas, la dueña de casa con ayuda de sus hijas (todas jovencitas y solteras, aunque el señor que está sentado en la dura butaca no está seguro de si las jovencitas ya se encuentran en edad de pensar en el matrimonio o apenas comienzan la pubertad). Al señor que está sentado en la dura butaca le cuesta mucho sensibilizarse con las jovencitas. Tiene cincuenta y tantos años y vive solo hace al menos diez. Durante la adolescencia asistió a un colegio de hombres y no tiene hermanas menores. Tampoco tuvo ninguna hija (ni hijo tampoco, pero no viene al caso), ya que estuvo casado por menos de dos años.
Volviendo a la situación puntual… El señor está sentado y la dueña de casa y sus jóvenes hijas llegan cargando bandejas con comida y platos con sopa. Dejan a un lado las bandejas y sirven la sopa. Al señor que está sentado en la butaca dura comienza a impacientarle la lentitud y torpeza con la que las anfitrionas se desplazan en el espacio. Un joven que está sentado en la mesa con gesto nervioso, también parece impacientarse. Su bigote, que no tendrá más de tres años (es apenas una fina capa de pelusa), baila y se mueve, al tiempo que sus pobladas cejas recitan incomprensibles frases de poetas y filósofos en griego antiguo. El dueño de casa habla solo, mirando al vacío. Mentira, le habla al gato. Pero el gato está durmiendo en la cocina, el que en realidad está cerca es el pajarito, pero solo entiende si le hablan en jeringoso… El señor que está sentado en la butaca dura está incómodo en todo sentido y se quiere ir de ahí, quiere salir corriendo. Pero llueve.
El plato con sopa del señor que está sentado en la silla dura llega a su destinatario, y al tiempo que la dueña de casa y sus jóvenes hijas se sientan, todos empiezan a comer. “Está fría, seguro está fría… Sí, efectivamente, está fría y casi podría decirse que insípida. Esas torpes, inútiles… ojalá que nunca se casen” Estos pensamientos venenosos rondan por la mente de este señor cuando el mal humor y el hambre se combinan en su interior. La sopa… ¿Qué tiene la sopa? Entre los pedacitos de papa y zanahoria pareciera que flotan hombrecitos… Sí son hombrecitos, efectivamente. ¿Qué hacen? Pareciera que bailan una rumba. O más bien una especie de Rock n’ Roll cincuentoso. Saltan entre pedazos de verdura, se tiran de cabeza y emergen con una sonrisita pícara y una mirada suspicaz. “Yo sabía que se venía algo raro… ¿Y ahora qué carajo hacen?”. Los hombrecitos de la sopa empiezan a formar una ronda y a girar. Se forma un pequeño remolino en el plato del atónito señor de la butaca dura. El remolino se hace cada vez más grande, y empieza a salpicar fuera del plato. La dueña de casa reprende a su invitado por la falta de educación en la mesa ¡Pero si será posible! ¡Ir por ahí salpicando sopa en mesas ajenas! Ella no ve a los hombrecitos. Ellos están como locos: giran, gritan palabras incomprensibles, probablemente onomatopeyas excesivamente largas, agitan los brazos y sacan la lengua groseramente. Ya es una especie de tornado lo que formaron, un tornado de sopa de verduras. Algunos se caen de la sopa y empiezan a correr alrededor del plato. ¡Qué descontrol!
Una nube amarilla cubre el cielo de los hombrecitos. De pronto estos, junto con los restos de sopa salpicada, son volteados. Cuando ella (al parecer la jovencita más diligente y menos torpe) retira el trapo con el que acababa de secar, los hombrecitos habían desaparecido. Y todo parece normal de nuevo. “Fue sólo una ilusión”. Un hombrecito sentado sobre el salero vocifera un yodel extremadamente desafinado, mientras se balancea sobre sus talones. “Esto es suficiente”. El señor que estaba sentado en la butaca dura ahora está parado. Pone sobre su hombro al hombrecito cantor, y sin saludar ni dar gracias, se apresura a retirarse del comedor, del vestíbulo, de la casa, de la localidad, de vuelta a la ciudad, porque ahí son todos como él…
… Están todos locos.

martes, 4 de agosto de 2009

While you and I have lips and voices
which are for kissing and to sing with
Who cares if some oneyed son for a bitch
invents an instrument to measure Spring with?

E.E. Cummings

sábado, 1 de agosto de 2009

Life's like a ride in an amusement park. We go on it and think it's real 'cause that's how powerful our minds are. And the ride goes up and down and round and round. It has thrills and chills and it's very brightly colored and it's very loud and it's fun, for a while. Some have been on the ride for a long time and they begin to question, is this real, or is this just a ride? And other people have remembered, and they come back to us, they say, "Hey, don't worry, don't be afraid, ever, because, this is just a ride..." And we kill those people. "Shut him up. I've got a lot invested in this ride. Shut him up! Look at my furrows of worry. Look at my big bank account and my family. This has to be real." It's just a ride. But we always kill those good guys who try and tell us that, you ever notice that? We let the demons run amok. But it doesn't matter because, it's just a ride. And we can change it anytime we want. It's only a choice. No effort, no work, no job, no savings and money. Just a choice, right now, between fear and love.

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La vida es como un paseo en un parque de diversiones y cuando te subes piensas que es real porque así de poderosas son nuestras mentes.
El paseo sube y baja y da vueltas, tiene emociones, sustos y es coloreado con luces… y es muy ruidoso y es divertido por un momento.
Algunos han estado en el paseo por mucho tiempo y empiezan a preguntarse “¿esto es real o solo es un paseo?” y otra gente ha recordado y nos ha dicho: “oye, no te preocupes; no temas nunca porque esto es sólo un paseo”…y hemos matado a esas personas.
“¡Cállenlo que tengo mucho dinero invertido en este paseo, cállenlo!”“Mira mi ceño de preocupación… mira mi gran cuenta bancaria”“… y mi familia, esto tiene que ser real”…
Es sólo un paseo… pero siempre matamos a esos tipos buenos que tratan de decirnos eso, ¿lo has notado?… y dejamos a los demonios que sigan libres…
Pero no importa, porque es solo un paseo y podemos cambiarlo cuando queramos. Es solo una decisión. Sin esfuerzo, sin trabajo, ahorros… Solo una decisión ahora mismo entre miedo y amor.



(este texto aparece en Zeitgeist, creo que lo dijo Bill Hicks en un discursoy de ahí lo sacaron para la película, genial genial)

miércoles, 15 de julio de 2009

Le tocó al pájaro del alma

La Maison en Petites Cubes from dorsumi on Vimeo.

(gracias viqui)

Tengo que aprender a volar entre tanta gente de pie

lunes, 6 de julio de 2009

Thanks catflowers!

Esas cosas que uno espera con tanta ansia, pero las que quiere tanto, tanto que cuando por fin las tiene las quiere aún más. Siempre opinando sobre lo histérica que se vuelve la gente cuando espera algo con ansiedad y cuando lo llega a tener ya quiere otra cosa. Porque en eso se basa el consumismo: “quiero-tengo-quiero otra cosa”. Pero esto es trata de algo más, porque el mecanismo sería “quiero-espero-tengo-soy feliz”. Porque un número nuevo está en mis manos. Porque el olor a ese papel único y particular medio plasticoso… Las hojas cuasi-cuadradas… La imagen de la destacada mujer en la portada, esa mujer más o menos admirada pero que todas quieren ser… Las notas escritas con ese aire modernoso de los escritores jóvenes, que persiguen a un lector más cercano, más afín… Eso es lo que ansiaba, eso es lo que ya tengo y me estoy yendo ya mismo a leer… ¡Pero que dure!

sábado, 27 de junio de 2009

jueves, 11 de junio de 2009

"... Mi punto de vista es simple: mientras exista un lugar en el que haya aire, sol y hierba, tenemos la obligación de lamentar no estar allí, sobre todo si somos jóvenes..."
La Hierba Roja, Boris Vian

domingo, 7 de junio de 2009

viernes, 5 de junio de 2009

While my guitar gently weeps


I look at you all
see the love
there that's sleeping
While my guitar gently weeps

I look at the floor
and I see it needs sweeping
Still my guitar gently weeps

I don't know why
nobody told you
how to unfold your love

I don't know how
someone controlled you
They bought and sold you.

I look at the world
and I notice it's turning
While my guitar gently weeps

With every mistake
we must surely be learning
Still my guitar gently weeps

I don't know how
you were diverted
You were perverted too

I don't know how
you were inverted
No one alerted you.

I look at you all
see the love
there that's sleeping
While my guitar gently weeps
Look at you all...
Still my guitar gently weeps.

martes, 26 de mayo de 2009

domingo, 24 de mayo de 2009

Crámer y Congreso

Hoy tocó caminar mucho. De un lugar a otro. Todo el tiempo. A la noche, antes de volver, había que caminar como cuatro cuadras en una zona horrible, fría y silenciosa. Después había que tomarse el colectivo… ¡Ahí pasó! Pucha, ahora hay que esperar veinte minutos. Cloc cloc cloc, el reloj en la cabeza. Subirse al colectivo. Por suerte había lugares vacíos. Uno individual, ¡qué bueno! Una vez sentada, hay que sacar el libro (La hierba roja) y releer un toque para entender en qué andábamos. La concentración suele superar el movimiento de turbulencia y la escasez de iluminación, así el viaje se hace mínimo. Ya casi hay que bajar. Una mujer está parada con cara de agotamiento, mejor sería dejarle el asiento. La otra, re agradecida. Y bueno, qué importa. Habría que ir cerrando el libro. Un señor con cara simpática lo observa detenidamente. Es re lindo que pase eso, es como estar compartiéndolo. Bueno, en la próxima hay que tocar timbre. “Si te gustó ese libro, leé también El lobo-hombre y Que se mueran los feos, son buenísimos”, “Sí, tenía pensado leerlos, pero es el primero de Boris Vian que leo y me lo recomendaron para empezar. ¿Este te gustó?”, “Mucho, son muy buenos, soy un gran fanático… bueno, ya me bajo (yo también), buenas noches”. Nada más.
Esas sutilezas que traen buen humor.

miércoles, 20 de mayo de 2009

martes, 5 de mayo de 2009

Esquema del primer acto de una historia sin un final definido

Al principio no se sabe muy bien donde transcurre la historia. Uno se puede imaginar cualquier cosa y en principio da lo mismo. Puede ser la parada de un colectivo, una plaza, un club, el lobby de un edificio u hotel barato, etc. Pero personalmente, me inclino a imaginarme tanto lo del hotel como la plaza. La cosa es un lugar frecuentado por determinados personajes que van seguido. Se trata de un salpicón de imágenes que no tienen nada que ver pero se complementan. Es como un collage de texturas, colores y formas recortadas desprolijamente de distintas revistas de domingo y pegadas en una cartulina con cinta adhesiva o Plasticola.

Entonces primero se presentan a los personajes.
Está este señor bajito y muy seguro de sí mismo que lee la sección de policiales del diario, y cuya expresión alerta parece insinuar que va a contradecir con una sustanciosa respuesta, con o sin un sentido real, a cada comentario que alguien pudiera hacer. Por ahora no va a ser un personaje muy importante, pero seguro va a ser un fastidio para todos.
También están esos dos viejitos que juegan al ajedrez o al Buraco, en el fondo del salón (o en una parte alejada de la plaza). Cada tanto, estos señores van a discutir sobre alguna jugada dudosa del otro y su discusión, con palabras anticuadas y acusaciones sin sentido, se va a “escuchar” más fuerte. Es decir, por momentos, se va a entremezclar con la historia principal que va a ocurrir en un primer plano.
A un costado, cerca de la puerta si se trata de un lugar cerrado, o a unos metros de la escena principal si es un lugar abierto, va a estar una señora con tres chiquitos, pueden tener la misma edad o distintas edades, pero ninguno mayor a ocho años. Los chicos van a estar jugando (con bloques para construir, haciendo castillos de arena, o algo similar). La señora va a estar leyendo un folletín o un libro policial al estilo Ágatha Christie, y cada tanto va a ojear lo que hacen los chicos, intervenir si se están peleando y amenazándolos con que si se portan mal no los va a volver a llevar a jugar. Cada vez que este grupo salga de escena, ella va a concluir diciendo que nunca más van a volver, pero sin embargo en la siguiente escena va a volver a pasar lo mismo.
Tanto los viejitos, como la señora y los tres niños no van a ser personajes principales, pero van a dar un contexto a la historia, la van a rellenar.

La historia principal va a empezar con un par de bancos de plaza, o de sillones viejos y rancios. Sentados ahí, repartidos, van a estar ese señor bajito que se describió al principio y un par de personas estudiando, comiendo o leyendo. Pero principalmente un hombre tristón bastante desalineado y con la falta de sueño de varios días a cuestas. Y una muchacha muy linda, con seis rodetes, de veintitrés que va a caminar sin rumbo definido, pensativa, y cada tanto va a lanzar alguna teoría o hipótesis filosófica. Él le va a preguntar qué hace y ella va a responder algo incoherente. Esto se va a repetir varias veces. Después él va a empezar a preguntarle cosas con igual o más incoherencias, y el señor bajito se va a poner nervioso. Toda la conversación, sin embargo, va a desarrollarse con oraciones cortas, claras y sin emoción, va a ser medio bizarro. La escena termina con que ella grita algo que no se llega a entender y se va corriendo. Eventualmente se van a volver a encontrar, porque la escena se va a repetir. Pero acá sólo esquematizo la primera escena, que es muy, muy cortita, así que más adelante van a saber lo que va a pasar…


(mentira, no lo voy a seguir).

Quedándote o yéndote


Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer
y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz
el sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida
y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
de tí saldrá la luz
tan sólo así serás feliz
y deberás luchar
si quieres descubrir la fé
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por tí
por mí...
y esto será siempre así
quedándote o yéndote.


lunes, 4 de mayo de 2009

Más que humano II

“… ¿Qué había sido entonces? ¿Qué había dicho Janie?
Idiota. Un idiota.
Un idiota, decía la niña, es un adulto que puede entender el silencioso lenguaje de los bebés. Entonces, ¿Con qué criatura se había unido en aquel día terrible?
-Pregúntale al bebé qué cosa es un adulto capaz de hablar con los bebés.
-Dice que un inocente.
Lone, un idiota, había podido escuchar el silencioso lenguaje de los bebés, y e ella, una inocente, había podido hablar ese lenguaje.
-Pregúntale qué pasa cuando un idiota y una inocente están juntos.
-Dice que basta que se toquen para que el inocente deje de ser inocente y el idiota deje de ser idiota.
Lone pensó: un inocente es el ser más hermoso del mundo. E inmediatamente se preguntó a sí mismo: ¿qué hay de hermoso en un inocente? Y la respuesta fue esta vez tan rápida como si viniera del bebé: esperar es lo hermoso.
Esperar el fin de la inocencia. Y un idiota espera el fin de la idiotez también, aunque la espera del idiota no es hermosa. Y cada uno de ellos muere en el instante del encuentro, transformándose para unirse.
Lone sintió, de pronto, una profunda alegría. Pues era verdad, había creado algo, nada había destruido… y la pena que había sentido al perder a ese ser, se justificaba enteramente. La pena que había sentido al perder a los Prodd no tenía, en cambio, importancia.
¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy haciendo? Pensó aturdidamente. Sólo trato, una y otra vez, de descubrir lo que soy, y si no estoy solo.
¿Me ocurrirá esto también por ser un paria, un monstruo, un ser diferente?
-Pregúntale quiénes desean saber lo que son y si son parte de alguien.
-Dice que todos.
-¿Quién soy yo entonces? –susurró Lone.
Un minuto después gritaba:
-¿Quién soy?…”

(Más que humano, Thedore Sturgeon)
Idem comentario anterior.

Más que humano I

“… Pero todos vivimos en un mundo semejante. Cuando alguien dijo que la verdad es más extraña que la ficción, se refería a algo parecido. Vayamos a donde vayamos o hagamos lo que hagamos, estamos siempre rodeados de símbolos, de cosas poco familiares que no miramos nunca, o que no vemos cuando se nos ocurre mirarlas. Si alguien pudiera contarte exactamente lo que ve, y lo que piensa, mientras da dos o tres pasos por la calle, tendrías una imagen del mundo increíblemente retorcida, oscura y parcial, como nunca hubieras podido imaginártela. Nadie se fija realmente en lo que le rodea, hasta que entra en un consultorio como éste. No importa el hecho de que está viendo sucesos del pasado: lo que cuenta es que por primera vez ve con claridad, y sólo porque, por primera vez, trata de hacerlo. (…) El yo es algo demasiado importante y no tolera que lo anulen. Pero piensa un rato: los pensamientos son algo así como un lenguaje secreto, y uno no tiene la clave de más de la décima parte. Ahora bien, en ese pensamiento hay algo que aborreces. ¿No entiendes que el único modo de encontrar la clave es no tratar de rechazarlo?…”

(Más que humano, Theodore Sturgeon)
Libro altamente recomendado

domingo, 3 de mayo de 2009

Seda

Así vio,
por último,
de improviso,
el cielo sobre el palacio mancharse con el vuelo de cientos de pájaros de todo tipo, estupefactos, huir por todas partes, enloquecidos, cantando y gritando, pirotécnica explosión de alas y nube de colores disparada en la luz, y de sonidos, asustados, música en fuga, volando en el cielo.

(Seda, Alessandro Baricco)

martes, 28 de abril de 2009

A mis jóvenes de ayer











Mañana campestre

Un extenso pastizal, con herbajes muy altos y nada más por varios kilómetros. En algún lugar remoto, escondido entre los matorrales, un pequeño grupo de seres alegres y cantarines. Mate dulce y amargo circula entre el gentío. El aroma a pasto húmedo y quién sabe qué más impregna el aire. Una explosión de colores y estampados varios, que toma forma de diversas polleras, pantalones acampanados o pintados a mano, guirnaldas y coronas florales. También contrastan blusas o camisolas blancas acabadas artesanalmente, y extremadamente sueltas, o poleras remendadas, verdes o naranjas, extremadamente apretadas.
Una guitarra parafrasea, mediante simpáticas melodías y compases, la locura, la alegría, la paz, el amor, el optimismo y la vagancia que se respiran en el ambiente. Sonrisas que se mueven en cámara lenta. Suenan carcajadas de las que aún hoy podemos escuchar el eco, un suave resonar que, esperemos, nunca se apague. Esas fervorosas almas con ganas de cambiar el mundo, de revolucionarlo y hacerlo cada día mejor. Esa creencia en el amor al mundo, a la tierra y a los demás, que puede contra todos los males. Esa convicción de que todo es posible si nos lo proponemos…

Ahora nos encontramos en la fría y gris ciudad. Una mañana silenciosa y húmeda. Una calle angosta y oscura. El insólito joven de piernas largas envueltas en pantalones apretados con tiradores, camisa rayada tres talles más chica y camperón de corderoy, camina a paso lento. Su gran melena enmarañada ondea; no tiene un camino definido, simplemente vaga, capaz la misma calle lo termina orientando. Se equivoca de camino: así no va a lograr escaparse de la urbanización. La gente pasa a su alrededor, ensimismada. Sacos cansados y tristes. Miradas gastadas y descosidas. El desorientado joven los mira pasar.
Un auto pequeño, destartalado y viejo (puede ser que haya sido un Fitito pero, admito, no los sé reconocer) estaciona frente a la plaza, y un extravagante enjambre de personas y artilugios diversos sube, con menos espacio del necesario. El baúl abierto, rebalsante de cosas raras, el portaequipajes cargado al máximo, dándole al pequeño auto el doble de altura que el natural… Esto no tiene nada que ver en realidad, pero era lindo describirlo.

La cosa es que ahora la imagen cambió de nuevo. Nos encontramos nuevamente en un paisaje campestre. Esta vez se trata de un camino que se pierde en el horizonte. A un lado del camino, el joven que antes se encontraba perdido en la ciudad espera, un par de valijas a su lado, sus tambores en un bolso sobre el hombro. Pasan muchos autos a velocidades extremas para el tipo de suelo. Puede ser que haya pasado ese auto pequeño, destartalado y viejo, pero lo sugiero como simple posibilidad, no estoy segura.
Se acerca a una velocidad más razonable una camioneta abollada, descolorida y bastante sucia. La misma gente que antes descansaba entre los pastos altos, con la misma guitarra acompasada, la misma vaguedad y la misma locura subidas a la cabeza y manifestadas en sus miradas despreocupadas. Ríen, cantan y toman mate, sentados en la parte sin techo de la camioneta, piernas y brazos afuera, unos arriba de otros, formando una fusión de colores y formas que alegra a cualquier mirada. “No tenemos mucho lugar, pero dale, ¡subí!”.
Una guitarra parafrasea, mediante simpáticas melodías y compases, la locura, la alegría, la paz, el amor, el optimismo y la vagancia que se respiran en el ambiente. Sonrisas que se mueven en cámara lenta. Suenan carcajadas de las que aún hoy podemos escuchar el eco, un suave resonar que, esperemos, nunca se apague. El equivocado era el camino, porque el joven de la gran melena ya se escapó. Y por el camino se alejan los jóvenes de ayer. ¡Vuelvan por favor! ¡No nos abandonen!


¡Gracias Meg por los aportes y la linda charla de ayer!
¡Gracias jóvenes de ayer!

Mañana campestre
perfumada de azahar.
Un gorrión se escapa de tu voz,
en el río la cara de los dos.
Y el viento nos cuenta
la historia de un lugar.
Corramos al bosque
a preguntarle a un nogal
si es verdad que llueven rosas de cristal,
si la luna se ha ido a pasear.
Y el viento nos cuenta
la historia de un lugar


Arco Iris

martes, 21 de abril de 2009

No encuentro el cuadernillo de Historiaaaaa

Vive en su exquisito desorden. En él, remera, bufanda y sillón se combinan en una armoniosa disonancia de colores y entramados. Miles de hojas desparramadas. Textos escolares, apuntes, bocetos de dibujos y cuentos sin terminar todos mezclados, y cualquiera diría que no se diferencian. Una suerte de objetos que nada tienen que ver entre si ni con el lugar se amontonan sobre el escritorio desvencijado. Fotos por todos lados. Libros también. Paquetes de galletitas Frutigran a medio terminar y cáscaras de mandarina sobre un plato encima de la impresora...
Ah, ¿vos buscabas ese CD que no tenía caja ni nombre? Y... tiene que estar, sino preguntale a ella.
Tanto girar,
girar es un efecto.
Tanto esperar,
esperando que se haga realidad
él se pasa girando sin parar.
Nada es perfecto.

jueves, 16 de abril de 2009

Modestia aparte

Sus ojos se fundieron en tanta vanidad y quedaron atrapados en un reflejo vacío. Todo lo que mostraba movimiento pasó repentinamente a ser estático. Sólo quedaba un reflejo, pero ¿de qué? Una leve sonrisa conformista. Posición altiva y segura. Mirada más segura todavía. "Eso te pasa, chiquita...". Estaba atrapada. Atrapada en un vacío interminable. Estática, quieta como una estatua de hielo. Plana, porque en esa dimensión sólo existía "base por altura", la profundidad era un mera ilusión. Y el contrarreflejo sólo existía en el pasado, en un pasado que no había sido presenciado por nadie más que ella. ¿Ahora quién se miraba? Estaba atrapada para siempre, como un cuadro pintado adentro del vidrio. "Eso te pasa, chiquita...".

sesión bellos



































lunes, 30 de marzo de 2009

¡Dale chabón!

Está sentada prácticamente inmóvil, leyendo concentradamente una revista cultural. Pasa el tiempo, la gente entra y sale, ella sigue ahí leyendo, con su música y su revista, alejada completamente del mundo. Eso en realidad es lo que creen todos, porque en la realidad ella está más cerca del mundo que muchos otros. Miles de ideas flotan en su cabeza. Ya ni sabe qué es lo que lee y qué es lo que el periodista personal que vive en un rincón de su mente va desarrollando a partir de ideas, conocimientos y preocupaciones que mantienen su cabeza en un constante debate.
Le genera impotencia la poca conciencia que tiene la gente acerca de lo que pasa a su alrededor; cómo todos creen que el mundo en el que viven es el todo, y que lo demás está, justamente, “de más”. Cómo ven las cosas del pasado como si fuesen fábulas, o en realidad cuentos de terror, porque de fábulas no tienen nada, pero en fin, las ven tan lejanas que parecerían pertenecer a un pasado ficticio, mítico. Le da muchísima bronca cómo la gente en general, y muchos de sus pares también, viven en una constante burbuja, que parecería impermeable, y sin real conciencia de lo que pasa. No pide que de repente todos empiecen a hacer cosas buenas y a interesarse por lo mismo que ella, pero ¡dale, chabón! Pasan otras cosas a medio metro, más allá del recital de tal o cual artista internacional, del nuevo pantalón de ese súper negocio, o cualquier otra cosa completamente superficial.
En la vida está bueno tener ese tipo de cosas, claramente, es divertido y relajante, y de cualquier modo, uno no puede vivir preocupado y bajoneado por las desgracias del mundo sin nada más. Pero a hacer un equilibrio, a fijarse un toque qué pasa al lado de uno, a hacer algo, aunque sea chiquito, para mejorar. Está segura de que el primer paso es educarse, aprender sobre estos temas que a todos conciernen y que al olvidarlos y dejarlos a un lado sólo se logra que pasen a formar parte de ese pasado mítico. ¿Cuál sería el resultado? Que en algún momento se eliminen, con una hábil maniobra de quien le convenga, los lados oscuros, al menos aparentemente, y pueda ocurrir algo igual o incluso peor. Esto se lo plantea muy seguido, y realmente la horroriza.
Le genera una impotencia y un furor que no puede soportar, y más impotencia todavía le genera no poder compartirlo prácticamente con nadie. Retomando el hilo de su mente, se encuentra elaborando el segundo paso, que más bien sería algo paralelo al primero, y que se trata de llevar a cabo acciones, por un lado proponer ideas y capacitaciones para sus pares, con el fin de motivarlos y ayudarlos a reflexionar, y por otro, accionar a favor de los que lo necesitan, hay muchas formas, es sólo una cuestión de actitud, y de predisposición.
Está segura de que esta cadena de cosas que considera tan necesarias, y de la cual tan sólo mencionó dos pasos básicos, es interminable. Pero ahora está terminando de leer su artículo de la revista y prefiere parar un poco, cerrar la revista, e irse sintiendo el intenso aroma de la lluvia que acaba de caer, de la mano de su música (La marcha de la bronca en este momento, para variar, y no es joda), citando a Pedro y Pablo: “Bronca que también es esperanza, marcha de la bronca y de la fé”. Seguramente en otro momento tenga ganas de agregar un par de pasos a su cadena infinita de ideas, por ahí mañana, la semana que viene o en dos años, ahora se quiere despejar un rato.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Se acabó ese juego que te hacía feliz

-Entonces, ¿cuál es la clave? -preguntó Alicia.
-La clave, querida Alicia, es saber quién escribe la historia-
Lewis Carroll

miércoles, 18 de marzo de 2009

Descarga

Es increíble como una inocente decisión a una tan temprana edad puede definir el curso de tu vida. ¿Qué pasó de verdad? ¿Tan decidida estaba? No lo puedo recordar en verdad, pero tampoco puedo permitirme reconocer esa posibilidad. El hecho de que hubiera existido una posibilidad de algo diferente (y probablemente mejor), y yo la haya dejado pasar no puedo concebirla en mi cabeza. Al menos no en este caso. Es tan triste como viendo las cosas ahora, me arrepienta de tanto. ¿De todo lo que podría haber hecho y no hice? Bueno, no para tanto, pero mucha gente se arrepiente de muchas cosas de ese tipo. También hay mucha gente que está peor que yo, pero me estoy descargando, no acepto críticas por el momento. A mí me parece que este caso es diferente, se trata de algo con lo que nunca estuve conforme, y que por una ingenuidad infantil, terminé desperdiciando la oportunidad de pertenecer a lo que más me gusta. Es cierto, también tengo que pensar que las cosas se dieron como se dieron, y como se tenían que dar en ese momento de mi vida, puede ser que lo que aprenda de esto sea para aplicarlo a un mejor futuro para mí. Eso pensaría en cualquier otra situación, pero ahora no me parece justo, porque no fui YO la que tomó la decisión equivocada. Aún así, tengo que esperar a que se me pase la bronquita, y pensar cómo llegar a mi objetivo, de algún modo que no involucre simplemente lamentos y quejas, pero sin esperar a que la única salida implique máquinas del tiempo o algo parecido.

Por si era lo que parecía en un principio, no voy a explicar a qué me refiero ;)

miércoles, 11 de marzo de 2009

viernes, 6 de marzo de 2009

Oh John!

All we are saying is give peace a chance!

Tengo hipo

¿Es algo casual que siempre derive al mismo lugar? Una larga descripción, una situación absurda o un objeto aleatorio como centro de equilibrio. Una imagen concreta, una espiral que gira sin detenerse, preguntas que se responden con nuevas preguntas más específicas o con retóricas. Una implícita reflexión más para adentro que para afuera. Palabras que llenan un espacio en blanco. Al final, ¿podemos hablar de un estilo? ¿Es eso lo que define al autor? Digo, su forma de expresarse, con sus cualidades y todo eso.
Yo no entiendo, porque al fin y al cabo todos hacen lo mismo: un juego de incongruencias que derivan en exclamaciones de asombro y felicitación, y en un montón de interpretaciones infinitamente más rebuscadas de lo que el artista intentaba expresar. ¿A eso quieren llegar? ¿A eso quiero llegar? Creo que estoy buscando algo mejor...


Y vueeelvo a hacer lo mismo.

Encandilados

Se mueven con los dedos abiertos como si fueran membranas. Se desplazan tan lento que parecería que se encuentran bajo el agua. Sus ojos atraviesan el espacio, escrutando cada milímetro de la infinitamente blanca habitación, como si con la vista pudiesen penetrar a través de las paredes. Sus oscuros vestuarios contrastan tanto con el espacio que en un primer momento producen cierto encandilamiento.
Entonces se tropiezan, se caen, se tientan, y se rien tanto que tienen que empezar la escena de nuevo.

miércoles, 4 de marzo de 2009

martes, 3 de marzo de 2009







Muñeca de porcelana

Ella tenía una muñeca de porcelana sentada en el estante, al lado de un libro. Se la habían traído de algún viaje a Europa, alguna de sus tías lejanas desconocidas, creo. El atuendo de la muñeca tenía cuatro o cinco telas diferentes, todas muy prolijas y refinadas. Formaban un hermoso vestido de campesina. Alegres estampados florales, cintas a tono y finos encajes. El pelo trenzado en dos partes y atado con cintas al final. Los zapatitos pintados a mano. Sobre la cabeza un lindo sombrero a tono con un moño y algunas flores. Era una muñeca hermosísima. ¡Ah! Me faltó describir su cara, eso era lo que más llamaba la atención. Estaban pintados con un pincel extremadamente fino y la prolijidad y precisión de un verdadero artista; los razgos de la muñeca eran perfectos. Pero al mirar detenidamente su cara, te podías dar cuenta que esa perfección tan irreal estaba alterada. En la forma de los ojos de la muñeca se reflejaba tristeza y soledad, incomprensión, aburrimiento y casi parecía que se le salía una lágrima. ¿Será por eso que a veces ella se sentía tan comprendida? ¿Que se veía reflejada en los ojos sin vida de una muñeca de porcelana? A veces ella se quedaba un largo rato contemplando ese rostro perfecto e imperturbable que tanto la fascinaba y asustaba un poco a la vez. Pero entonces alguien la llamaba, recordaba algún asunto pendiente, o algo la distraía, y ella se levantaba y se iba, olvidando la tristeza que la muñeca de porcelana le había provocado en el rostro y llenándose de alegría y de vida. Entre tanto, la muñeca se quedaba en su lugar, quieta e imperturbable como siempre, ya que nada en el mundo habría cambiado su inmutable tristeza. ¿Era eso lo que asustaba a la chica? ¿Que pase lo que pase, la muñeca nunca cambiaría? ¿Que esos ojos vacíos nunca se iluminarían? ¿Qué esa boca perfecta nunca sonreiría? Por suerte ella podía ver y sentir todo lo que la rodeaba, dando su mejor sonrisa a la vida en el momento en que quisiera.

Qué gente eh!

domingo, 1 de marzo de 2009

Tengo ganas de que las palabras salgan solas.
Y escribir una pared con frases mías y de ellos.
Y no quiero bailar ESO. No gracias.
Hoy no quiero nada más que pensar.

Ñam!

Pedacitos de todos los colores, tamaños y formas. Flotando y divagando en un recipiente semi-esférico. Se cruzan, se saludan, pero a fin de cuentas siguen su camino, siendo arrastrados por un gran objeto metálico. Un segundo se quedan todos quietos, expectantes. Entonces vuelven a mezclarse, entusiasmados por conocer nuevos pedacitos. Algunos se alejan y entran nuevos, pero nunca queda vacío, porque Jeremías siempre quiere más ensalada de frutas.

Think you

Think left and think right
Think low and think high.
Oh! the THINKS you can think up
if only you try!
Bye-Bye!

By: Dr. Seuss

viernes, 27 de febrero de 2009