jueves, 17 de diciembre de 2009
By-cell
martes, 15 de diciembre de 2009
Arizona Dream
lunes, 14 de diciembre de 2009
Flor azul de plástico
Sucedió en esas habitaciones de las casas de algún pariente en las cuales desde la infancia que no se entra. Sucedió que de pronto se abrió una puertita, una caja, un cajón, se descubrió un estante, se corrió un papel o un pañuelo; y ahí estaba. Esa maravillosa flor azul, que algo mágico sin duda tenía, esa tacita pintada a mano, esa vela artesanal, esa cajita de música... Esas cosas que transportan en el tiempo instantáneamente. Que transportan a momentos claves; segundos de asombro, curiosidad, vergüenza e intrepidez; momentos en los que, de niño, se descubre algo, algo muy especial, esa flor azul de plástico, esa cajita de música, esas cosas tan simples y a la vez tan perfectas, tan especiales. Son esas cosas que están ahí pero no son para vivir agarrados, son para mirar medio disimuladamente, como si fuese un secreto compartido con el objeto, una complicidad, porque, ¿quién más podría entender lo especial que es? Y entonces, al abrir ese cajón, al correr ese papel amarillento, al correr ese libro del estante, sucedió. El encuentro con el objeto cómplice, y entonces, la desilusión: la cajita de música, desafinada, la tacita, descolorida, la flor azul, berreta. La desolación, la nostalgia, la asombrosa tristeza. Es solo un momento, o un par de minutos, para luego seguir con la vida; pero ese momento significa algo, porque se reavivó la intrepidez de la inocencia, porque por unos segundos, esa sonrisa nostálgica devuelve la complicidad infantil y el tan singular apego al objeto. ¿Qué tenías de mágica, flor azul de maceta?, ¿dónde se fue esa magia? Ah, l’enfance...
viernes, 11 de diciembre de 2009
Dijimos que sí
Great and various million sounds which make us feel like we're part of a movie or something
lunes, 7 de diciembre de 2009
domingo, 22 de noviembre de 2009
También Chejov
sábado, 21 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Acordeón
La punta del iceberg
viernes, 6 de noviembre de 2009
miércoles, 4 de noviembre de 2009
I scream for ICE CREAM!
Tensión en el 168
viernes, 23 de octubre de 2009
(Cantando bajo la lluvia) Me siento mucho mejor

Acabo de llegar, no soy un extraño
Conozco esta ciudad no es como en los diarios, desde allá.
Dos tipos en un bar, se toman las manos.
Prenden un grabador y bailan un tango, de verdad.
Y yo los miro sin querer mirar,
Enciendo un faso para despistar,
Me quedo piola y empiezo a pensar
Que no hay que pescar dos veces con la misma red.
Acabo de mirar las luces que pasan
Acabo de cruzar las plazas las rayas y el color.
Y siento un aroma poco familiar
Alguien se acerca y comienza a hablar
Me quedo piola y digo que tal, vamos a pescar
Dos veces con la misma red.
Desprejuiciados son los que vendrán,
Y los que están ya no me importan más
Los carceleros de la humanidad
No me atraparán,
Dos veces con la misma red.
Clavate un churrasco
jueves, 22 de octubre de 2009
En el país de Nomeacuerdo
Otro día, los muñequitos articulados tiraron la comida podrida (por el agua zapatosa) al río. ¿Por qué obraron de semejante forma? No es muy claro, pero se cree que unos muñequitos se paraban en las esquinas de las avenidas y decían que eso había que hacer y ¿qué perdían haciéndolo? Y como eso había que hacer, el río, además de zapatos, se llenó de comida (y, de paso también, de ropa y electrodomésticos y basura y cosas que nadie, nadie quiere, y cosas que los que quieren no las pueden tener y los que las tienen no las quieren... bueno, es lo de siempre, ¿no?). Entonces algo del agua del río se evaporó, y llovió una lluvia finita y marrón, y las flores se pudrieron y los animalitos y los muñequitos articulados se volvieron a enfermar.
Un día les dijeron a los muñequitos que había que cortar los árboles. Otro día les dijeron que había que quemarlos. Un día les dijeron que los que estaban enfermos eran menos de los que de verdad eran. Un día les dijeron que un muñequito con cara simpática venía a visitarlos, y sólo se hablaba de eso. Otro día, un muñequito no encontraba su corbata, y sólo se hablaba de eso. Un día, una muñequita se tiñó el pelo de fucsia y decidió casarse y sólo se hablaba de eso.
Un día les dijeron a los muñequitos articulados que unos rectangulitos de papel, como las etiquetas que se ponían en los cuadernos de primaria, eran lo más importante del mundo. Entonces los muñequitos más poderosos movieron un par de hilos y así tuvieron más y más rectangulitos. Los muñequitos menos poderosos trataron de hacer lo mismo pero los más poderosos no les dejaron. Entonces los muñequitos menos poderosos se quedaron con muy pocos rectangulitos y con muy pocas cosas. Un día, había muchos muñequitos enfermos en el hospital. Muchos muñequitos sentados y acostados en el piso, muchos muñequitos con ganas de comer, muchos muñequitos que no entendían qué pasaba. Ese día a una muñequita que estaba sentada en un sillón, y no estaba enferma, y no tenía ganas de comer, y no sabía pero tampoco le importaba qué pasaba, perdió su primer diente. Y sólo se hablaba de eso.
Un día, unos muñequitos, muy pero muy poquitos; muy pero muy decididos, quisieron cambiar las cosas. Pero nadie hablaba de eso...
Érase una manta, nada más
viernes, 9 de octubre de 2009
domingo, 4 de octubre de 2009
jueves, 1 de octubre de 2009
Difuso y conciso
Por encima de todo, el sonido del silencio. Eco del pasado, proyección del futuro. Desolación y esperanza. Simple profundidad. Y de fondo, una dulce melodía que tararea el viento y trae las soluciones; respuestas que a nadie le conviene y nadie en el fondo quiere conocer (o reconocer)…
A tientas, el agua fría que empieza a despabilar. La energía fluye, líquida, vulnerable. Un espejo. Una visión de profunda simplicidad. Vigilia total, y un silencio vacío. Sólo el eco de un recuerdo difuso, de algo que pasó hace ¿en verdad tanto tiempo? Y los sonidos exteriores, cada vez más reales. Ensordecedores susurros que con sus punzantes figuras de colores y sombras dan paso a un nuevo día y una completa difuminación de la vigilia real. Esa vigilia que cada vez más se aleja del sueño de la paz, y convierte la música armoniosa y perfecta en una tormenta de ruido, los deseos de un futuro mejor en la completa desesperanza. Por suerte, La Melodía no se rinde, espera, paciente, a que la humanidad despierte de su triste hibernación, para que su armonía reviva las respuestas, traídas por el viento. El viento que nunca deja de soplar.
A Joan y John
martes, 15 de septiembre de 2009
viernes, 4 de septiembre de 2009
martes, 1 de septiembre de 2009
Ralentando
sábado, 29 de agosto de 2009
viernes, 7 de agosto de 2009
Un señor al que no le suelen pasar cosas normales I-
Volviendo a la situación puntual… El señor está sentado y la dueña de casa y sus jóvenes hijas llegan cargando bandejas con comida y platos con sopa. Dejan a un lado las bandejas y sirven la sopa. Al señor que está sentado en la butaca dura comienza a impacientarle la lentitud y torpeza con la que las anfitrionas se desplazan en el espacio. Un joven que está sentado en la mesa con gesto nervioso, también parece impacientarse. Su bigote, que no tendrá más de tres años (es apenas una fina capa de pelusa), baila y se mueve, al tiempo que sus pobladas cejas recitan incomprensibles frases de poetas y filósofos en griego antiguo. El dueño de casa habla solo, mirando al vacío. Mentira, le habla al gato. Pero el gato está durmiendo en la cocina, el que en realidad está cerca es el pajarito, pero solo entiende si le hablan en jeringoso… El señor que está sentado en la butaca dura está incómodo en todo sentido y se quiere ir de ahí, quiere salir corriendo. Pero llueve.
El plato con sopa del señor que está sentado en la silla dura llega a su destinatario, y al tiempo que la dueña de casa y sus jóvenes hijas se sientan, todos empiezan a comer. “Está fría, seguro está fría… Sí, efectivamente, está fría y casi podría decirse que insípida. Esas torpes, inútiles… ojalá que nunca se casen” Estos pensamientos venenosos rondan por la mente de este señor cuando el mal humor y el hambre se combinan en su interior. La sopa… ¿Qué tiene la sopa? Entre los pedacitos de papa y zanahoria pareciera que flotan hombrecitos… Sí son hombrecitos, efectivamente. ¿Qué hacen? Pareciera que bailan una rumba. O más bien una especie de Rock n’ Roll cincuentoso. Saltan entre pedazos de verdura, se tiran de cabeza y emergen con una sonrisita pícara y una mirada suspicaz. “Yo sabía que se venía algo raro… ¿Y ahora qué carajo hacen?”. Los hombrecitos de la sopa empiezan a formar una ronda y a girar. Se forma un pequeño remolino en el plato del atónito señor de la butaca dura. El remolino se hace cada vez más grande, y empieza a salpicar fuera del plato. La dueña de casa reprende a su invitado por la falta de educación en la mesa ¡Pero si será posible! ¡Ir por ahí salpicando sopa en mesas ajenas! Ella no ve a los hombrecitos. Ellos están como locos: giran, gritan palabras incomprensibles, probablemente onomatopeyas excesivamente largas, agitan los brazos y sacan la lengua groseramente. Ya es una especie de tornado lo que formaron, un tornado de sopa de verduras. Algunos se caen de la sopa y empiezan a correr alrededor del plato. ¡Qué descontrol!
Una nube amarilla cubre el cielo de los hombrecitos. De pronto estos, junto con los restos de sopa salpicada, son volteados. Cuando ella (al parecer la jovencita más diligente y menos torpe) retira el trapo con el que acababa de secar, los hombrecitos habían desaparecido. Y todo parece normal de nuevo. “Fue sólo una ilusión”. Un hombrecito sentado sobre el salero vocifera un yodel extremadamente desafinado, mientras se balancea sobre sus talones. “Esto es suficiente”. El señor que estaba sentado en la butaca dura ahora está parado. Pone sobre su hombro al hombrecito cantor, y sin saludar ni dar gracias, se apresura a retirarse del comedor, del vestíbulo, de la casa, de la localidad, de vuelta a la ciudad, porque ahí son todos como él…
… Están todos locos.
martes, 4 de agosto de 2009
sábado, 1 de agosto de 2009
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La vida es como un paseo en un parque de diversiones y cuando te subes piensas que es real porque así de poderosas son nuestras mentes.
El paseo sube y baja y da vueltas, tiene emociones, sustos y es coloreado con luces… y es muy ruidoso y es divertido por un momento.
Algunos han estado en el paseo por mucho tiempo y empiezan a preguntarse “¿esto es real o solo es un paseo?” y otra gente ha recordado y nos ha dicho: “oye, no te preocupes; no temas nunca porque esto es sólo un paseo”…y hemos matado a esas personas.
“¡Cállenlo que tengo mucho dinero invertido en este paseo, cállenlo!”“Mira mi ceño de preocupación… mira mi gran cuenta bancaria”“… y mi familia, esto tiene que ser real”…
Es sólo un paseo… pero siempre matamos a esos tipos buenos que tratan de decirnos eso, ¿lo has notado?… y dejamos a los demonios que sigan libres…
Pero no importa, porque es solo un paseo y podemos cambiarlo cuando queramos. Es solo una decisión. Sin esfuerzo, sin trabajo, ahorros… Solo una decisión ahora mismo entre miedo y amor.
(este texto aparece en Zeitgeist, creo que lo dijo Bill Hicks en un discursoy de ahí lo sacaron para la película, genial genial)
miércoles, 15 de julio de 2009
lunes, 6 de julio de 2009
Thanks catflowers!
sábado, 27 de junio de 2009
jueves, 11 de junio de 2009
domingo, 7 de junio de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
While my guitar gently weeps

martes, 26 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
Crámer y Congreso
Esas sutilezas que traen buen humor.
miércoles, 20 de mayo de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
Esquema del primer acto de una historia sin un final definido
Al principio no se sabe muy bien donde transcurre la historia. Uno se puede imaginar cualquier cosa y en principio da lo mismo. Puede ser la parada de un colectivo, una plaza, un club, el lobby de un edificio u hotel barato, etc. Pero personalmente, me inclino a imaginarme tanto lo del hotel como la plaza. La cosa es un lugar frecuentado por determinados personajes que van seguido. Se trata de un salpicón de imágenes que no tienen nada que ver pero se complementan. Es como un collage de texturas, colores y formas recortadas desprolijamente de distintas revistas de domingo y pegadas en una cartulina con cinta adhesiva o Plasticola.
Entonces primero se presentan a los personajes.
Está este señor bajito y muy seguro de sí mismo que lee la sección de policiales del diario, y cuya expresión alerta parece insinuar que va a contradecir con una sustanciosa respuesta, con o sin un sentido real, a cada comentario que alguien pudiera hacer. Por ahora no va a ser un personaje muy importante, pero seguro va a ser un fastidio para todos.
También están esos dos viejitos que juegan al ajedrez o al Buraco, en el fondo del salón (o en una parte alejada de la plaza). Cada tanto, estos señores van a discutir sobre alguna jugada dudosa del otro y su discusión, con palabras anticuadas y acusaciones sin sentido, se va a “escuchar” más fuerte. Es decir, por momentos, se va a entremezclar con la historia principal que va a ocurrir en un primer plano.
A un costado, cerca de la puerta si se trata de un lugar cerrado, o a unos metros de la escena principal si es un lugar abierto, va a estar una señora con tres chiquitos, pueden tener la misma edad o distintas edades, pero ninguno mayor a ocho años. Los chicos van a estar jugando (con bloques para construir, haciendo castillos de arena, o algo similar). La señora va a estar leyendo un folletín o un libro policial al estilo Ágatha Christie, y cada tanto va a ojear lo que hacen los chicos, intervenir si se están peleando y amenazándolos con que si se portan mal no los va a volver a llevar a jugar. Cada vez que este grupo salga de escena, ella va a concluir diciendo que nunca más van a volver, pero sin embargo en la siguiente escena va a volver a pasar lo mismo.
Tanto los viejitos, como la señora y los tres niños no van a ser personajes principales, pero van a dar un contexto a la historia, la van a rellenar.
La historia principal va a empezar con un par de bancos de plaza, o de sillones viejos y rancios. Sentados ahí, repartidos, van a estar ese señor bajito que se describió al principio y un par de personas estudiando, comiendo o leyendo. Pero principalmente un hombre tristón bastante desalineado y con la falta de sueño de varios días a cuestas. Y una muchacha muy linda, con seis rodetes, de veintitrés que va a caminar sin rumbo definido, pensativa, y cada tanto va a lanzar alguna teoría o hipótesis filosófica. Él le va a preguntar qué hace y ella va a responder algo incoherente. Esto se va a repetir varias veces. Después él va a empezar a preguntarle cosas con igual o más incoherencias, y el señor bajito se va a poner nervioso. Toda la conversación, sin embargo, va a desarrollarse con oraciones cortas, claras y sin emoción, va a ser medio bizarro. La escena termina con que ella grita algo que no se llega a entender y se va corriendo. Eventualmente se van a volver a encontrar, porque la escena se va a repetir. Pero acá sólo esquematizo la primera escena, que es muy, muy cortita, así que más adelante van a saber lo que va a pasar…
(mentira, no lo voy a seguir).
Quedándote o yéndote

Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer
y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz
el sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida
y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
de tí saldrá la luz
tan sólo así serás feliz
y deberás luchar
si quieres descubrir la fé
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por tí
por mí...
y esto será siempre así
quedándote o yéndote.
lunes, 4 de mayo de 2009
Más que humano II
Idiota. Un idiota.
Un idiota, decía la niña, es un adulto que puede entender el silencioso lenguaje de los bebés. Entonces, ¿Con qué criatura se había unido en aquel día terrible?
-Pregúntale al bebé qué cosa es un adulto capaz de hablar con los bebés.
-Dice que un inocente.
Lone, un idiota, había podido escuchar el silencioso lenguaje de los bebés, y e ella, una inocente, había podido hablar ese lenguaje.
-Pregúntale qué pasa cuando un idiota y una inocente están juntos.
-Dice que basta que se toquen para que el inocente deje de ser inocente y el idiota deje de ser idiota.
Lone pensó: un inocente es el ser más hermoso del mundo. E inmediatamente se preguntó a sí mismo: ¿qué hay de hermoso en un inocente? Y la respuesta fue esta vez tan rápida como si viniera del bebé: esperar es lo hermoso.
Esperar el fin de la inocencia. Y un idiota espera el fin de la idiotez también, aunque la espera del idiota no es hermosa. Y cada uno de ellos muere en el instante del encuentro, transformándose para unirse.
Lone sintió, de pronto, una profunda alegría. Pues era verdad, había creado algo, nada había destruido… y la pena que había sentido al perder a ese ser, se justificaba enteramente. La pena que había sentido al perder a los Prodd no tenía, en cambio, importancia.
¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy haciendo? Pensó aturdidamente. Sólo trato, una y otra vez, de descubrir lo que soy, y si no estoy solo.
¿Me ocurrirá esto también por ser un paria, un monstruo, un ser diferente?
-Pregúntale quiénes desean saber lo que son y si son parte de alguien.
-Dice que todos.
-¿Quién soy yo entonces? –susurró Lone.
Un minuto después gritaba:
-¿Quién soy?…”
(Más que humano, Thedore Sturgeon)
Idem comentario anterior.
Más que humano I
(Más que humano, Theodore Sturgeon)
Libro altamente recomendado
domingo, 3 de mayo de 2009
Seda
por último,
de improviso,
el cielo sobre el palacio mancharse con el vuelo de cientos de pájaros de todo tipo, estupefactos, huir por todas partes, enloquecidos, cantando y gritando, pirotécnica explosión de alas y nube de colores disparada en la luz, y de sonidos, asustados, música en fuga, volando en el cielo.
(Seda, Alessandro Baricco)
martes, 28 de abril de 2009
Mañana campestre
Una guitarra parafrasea, mediante simpáticas melodías y compases, la locura, la alegría, la paz, el amor, el optimismo y la vagancia que se respiran en el ambiente. Sonrisas que se mueven en cámara lenta. Suenan carcajadas de las que aún hoy podemos escuchar el eco, un suave resonar que, esperemos, nunca se apague. Esas fervorosas almas con ganas de cambiar el mundo, de revolucionarlo y hacerlo cada día mejor. Esa creencia en el amor al mundo, a la tierra y a los demás, que puede contra todos los males. Esa convicción de que todo es posible si nos lo proponemos…
Ahora nos encontramos en la fría y gris ciudad. Una mañana silenciosa y húmeda. Una calle angosta y oscura. El insólito joven de piernas largas envueltas en pantalones apretados con tiradores, camisa rayada tres talles más chica y camperón de corderoy, camina a paso lento. Su gran melena enmarañada ondea; no tiene un camino definido, simplemente vaga, capaz la misma calle lo termina orientando. Se equivoca de camino: así no va a lograr escaparse de la urbanización. La gente pasa a su alrededor, ensimismada. Sacos cansados y tristes. Miradas gastadas y descosidas. El desorientado joven los mira pasar.
Un auto pequeño, destartalado y viejo (puede ser que haya sido un Fitito pero, admito, no los sé reconocer) estaciona frente a la plaza, y un extravagante enjambre de personas y artilugios diversos sube, con menos espacio del necesario. El baúl abierto, rebalsante de cosas raras, el portaequipajes cargado al máximo, dándole al pequeño auto el doble de altura que el natural… Esto no tiene nada que ver en realidad, pero era lindo describirlo.
La cosa es que ahora la imagen cambió de nuevo. Nos encontramos nuevamente en un paisaje campestre. Esta vez se trata de un camino que se pierde en el horizonte. A un lado del camino, el joven que antes se encontraba perdido en la ciudad espera, un par de valijas a su lado, sus tambores en un bolso sobre el hombro. Pasan muchos autos a velocidades extremas para el tipo de suelo. Puede ser que haya pasado ese auto pequeño, destartalado y viejo, pero lo sugiero como simple posibilidad, no estoy segura.
Se acerca a una velocidad más razonable una camioneta abollada, descolorida y bastante sucia. La misma gente que antes descansaba entre los pastos altos, con la misma guitarra acompasada, la misma vaguedad y la misma locura subidas a la cabeza y manifestadas en sus miradas despreocupadas. Ríen, cantan y toman mate, sentados en la parte sin techo de la camioneta, piernas y brazos afuera, unos arriba de otros, formando una fusión de colores y formas que alegra a cualquier mirada. “No tenemos mucho lugar, pero dale, ¡subí!”.
Una guitarra parafrasea, mediante simpáticas melodías y compases, la locura, la alegría, la paz, el amor, el optimismo y la vagancia que se respiran en el ambiente. Sonrisas que se mueven en cámara lenta. Suenan carcajadas de las que aún hoy podemos escuchar el eco, un suave resonar que, esperemos, nunca se apague. El equivocado era el camino, porque el joven de la gran melena ya se escapó. Y por el camino se alejan los jóvenes de ayer. ¡Vuelvan por favor! ¡No nos abandonen!
¡Gracias jóvenes de ayer!
Mañana campestre
martes, 21 de abril de 2009
No encuentro el cuadernillo de Historiaaaaa
Ah, ¿vos buscabas ese CD que no tenía caja ni nombre? Y... tiene que estar, sino preguntale a ella.
jueves, 16 de abril de 2009
Modestia aparte
lunes, 30 de marzo de 2009
¡Dale chabón!
Le genera impotencia la poca conciencia que tiene la gente acerca de lo que pasa a su alrededor; cómo todos creen que el mundo en el que viven es el todo, y que lo demás está, justamente, “de más”. Cómo ven las cosas del pasado como si fuesen fábulas, o en realidad cuentos de terror, porque de fábulas no tienen nada, pero en fin, las ven tan lejanas que parecerían pertenecer a un pasado ficticio, mítico. Le da muchísima bronca cómo la gente en general, y muchos de sus pares también, viven en una constante burbuja, que parecería impermeable, y sin real conciencia de lo que pasa. No pide que de repente todos empiecen a hacer cosas buenas y a interesarse por lo mismo que ella, pero ¡dale, chabón! Pasan otras cosas a medio metro, más allá del recital de tal o cual artista internacional, del nuevo pantalón de ese súper negocio, o cualquier otra cosa completamente superficial.
En la vida está bueno tener ese tipo de cosas, claramente, es divertido y relajante, y de cualquier modo, uno no puede vivir preocupado y bajoneado por las desgracias del mundo sin nada más. Pero a hacer un equilibrio, a fijarse un toque qué pasa al lado de uno, a hacer algo, aunque sea chiquito, para mejorar. Está segura de que el primer paso es educarse, aprender sobre estos temas que a todos conciernen y que al olvidarlos y dejarlos a un lado sólo se logra que pasen a formar parte de ese pasado mítico. ¿Cuál sería el resultado? Que en algún momento se eliminen, con una hábil maniobra de quien le convenga, los lados oscuros, al menos aparentemente, y pueda ocurrir algo igual o incluso peor. Esto se lo plantea muy seguido, y realmente la horroriza.
Le genera una impotencia y un furor que no puede soportar, y más impotencia todavía le genera no poder compartirlo prácticamente con nadie. Retomando el hilo de su mente, se encuentra elaborando el segundo paso, que más bien sería algo paralelo al primero, y que se trata de llevar a cabo acciones, por un lado proponer ideas y capacitaciones para sus pares, con el fin de motivarlos y ayudarlos a reflexionar, y por otro, accionar a favor de los que lo necesitan, hay muchas formas, es sólo una cuestión de actitud, y de predisposición.
Está segura de que esta cadena de cosas que considera tan necesarias, y de la cual tan sólo mencionó dos pasos básicos, es interminable. Pero ahora está terminando de leer su artículo de la revista y prefiere parar un poco, cerrar la revista, e irse sintiendo el intenso aroma de la lluvia que acaba de caer, de la mano de su música (La marcha de la bronca en este momento, para variar, y no es joda), citando a Pedro y Pablo: “Bronca que también es esperanza, marcha de la bronca y de la fé”. Seguramente en otro momento tenga ganas de agregar un par de pasos a su cadena infinita de ideas, por ahí mañana, la semana que viene o en dos años, ahora se quiere despejar un rato.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Se acabó ese juego que te hacía feliz
-La clave, querida Alicia, es saber quién escribe la historia-
miércoles, 18 de marzo de 2009
Descarga
Por si era lo que parecía en un principio, no voy a explicar a qué me refiero ;)
miércoles, 11 de marzo de 2009
viernes, 6 de marzo de 2009
Tengo hipo
Yo no entiendo, porque al fin y al cabo todos hacen lo mismo: un juego de incongruencias que derivan en exclamaciones de asombro y felicitación, y en un montón de interpretaciones infinitamente más rebuscadas de lo que el artista intentaba expresar. ¿A eso quieren llegar? ¿A eso quiero llegar? Creo que estoy buscando algo mejor...
Y vueeelvo a hacer lo mismo.
Encandilados
Entonces se tropiezan, se caen, se tientan, y se rien tanto que tienen que empezar la escena de nuevo.
miércoles, 4 de marzo de 2009
martes, 3 de marzo de 2009
Muñeca de porcelana
todo lo que la rodeaba, dando su mejor sonrisa a la vida en el momento en que quisiera.
domingo, 1 de marzo de 2009
Ñam!
Think you
Think low and think high.
Oh! the THINKS you can think up
if only you try!
Bye-Bye!
By: Dr. Seuss































