Al principio no se sabe muy bien donde transcurre la historia. Uno se puede imaginar cualquier cosa y en principio da lo mismo. Puede ser la parada de un colectivo, una plaza, un club, el lobby de un edificio u hotel barato, etc. Pero personalmente, me inclino a imaginarme tanto lo del hotel como la plaza. La cosa es un lugar frecuentado por determinados personajes que van seguido. Se trata de un salpicón de imágenes que no tienen nada que ver pero se complementan. Es como un collage de texturas, colores y formas recortadas desprolijamente de distintas revistas de domingo y pegadas en una cartulina con cinta adhesiva o Plasticola.
Entonces primero se presentan a los personajes.
Está este señor bajito y muy seguro de sí mismo que lee la sección de policiales del diario, y cuya expresión alerta parece insinuar que va a contradecir con una sustanciosa respuesta, con o sin un sentido real, a cada comentario que alguien pudiera hacer. Por ahora no va a ser un personaje muy importante, pero seguro va a ser un fastidio para todos.
También están esos dos viejitos que juegan al ajedrez o al Buraco, en el fondo del salón (o en una parte alejada de la plaza). Cada tanto, estos señores van a discutir sobre alguna jugada dudosa del otro y su discusión, con palabras anticuadas y acusaciones sin sentido, se va a “escuchar” más fuerte. Es decir, por momentos, se va a entremezclar con la historia principal que va a ocurrir en un primer plano.
A un costado, cerca de la puerta si se trata de un lugar cerrado, o a unos metros de la escena principal si es un lugar abierto, va a estar una señora con tres chiquitos, pueden tener la misma edad o distintas edades, pero ninguno mayor a ocho años. Los chicos van a estar jugando (con bloques para construir, haciendo castillos de arena, o algo similar). La señora va a estar leyendo un folletín o un libro policial al estilo Ágatha Christie, y cada tanto va a ojear lo que hacen los chicos, intervenir si se están peleando y amenazándolos con que si se portan mal no los va a volver a llevar a jugar. Cada vez que este grupo salga de escena, ella va a concluir diciendo que nunca más van a volver, pero sin embargo en la siguiente escena va a volver a pasar lo mismo.
Tanto los viejitos, como la señora y los tres niños no van a ser personajes principales, pero van a dar un contexto a la historia, la van a rellenar.
La historia principal va a empezar con un par de bancos de plaza, o de sillones viejos y rancios. Sentados ahí, repartidos, van a estar ese señor bajito que se describió al principio y un par de personas estudiando, comiendo o leyendo. Pero principalmente un hombre tristón bastante desalineado y con la falta de sueño de varios días a cuestas. Y una muchacha muy linda, con seis rodetes, de veintitrés que va a caminar sin rumbo definido, pensativa, y cada tanto va a lanzar alguna teoría o hipótesis filosófica. Él le va a preguntar qué hace y ella va a responder algo incoherente. Esto se va a repetir varias veces. Después él va a empezar a preguntarle cosas con igual o más incoherencias, y el señor bajito se va a poner nervioso. Toda la conversación, sin embargo, va a desarrollarse con oraciones cortas, claras y sin emoción, va a ser medio bizarro. La escena termina con que ella grita algo que no se llega a entender y se va corriendo. Eventualmente se van a volver a encontrar, porque la escena se va a repetir. Pero acá sólo esquematizo la primera escena, que es muy, muy cortita, así que más adelante van a saber lo que va a pasar…
(mentira, no lo voy a seguir).
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