jueves, 16 de abril de 2009

Modestia aparte

Sus ojos se fundieron en tanta vanidad y quedaron atrapados en un reflejo vacío. Todo lo que mostraba movimiento pasó repentinamente a ser estático. Sólo quedaba un reflejo, pero ¿de qué? Una leve sonrisa conformista. Posición altiva y segura. Mirada más segura todavía. "Eso te pasa, chiquita...". Estaba atrapada. Atrapada en un vacío interminable. Estática, quieta como una estatua de hielo. Plana, porque en esa dimensión sólo existía "base por altura", la profundidad era un mera ilusión. Y el contrarreflejo sólo existía en el pasado, en un pasado que no había sido presenciado por nadie más que ella. ¿Ahora quién se miraba? Estaba atrapada para siempre, como un cuadro pintado adentro del vidrio. "Eso te pasa, chiquita...".

No hay comentarios: