Son las dos de la mañana, y la chica cuyo nombre es tan llamativo permanece refugiada en un rincón de su habitación. Un sillón mullido y bajito y una luz cálida pero potente configuran el entorno del rincón-refugio. Se escucha la música de alguna fiesta en una casa vecina, y cada tanto el discontinuo pasar de autos y colectivos. Ella, con un libro sobre sus piernas y un plato con galletitas a un costado, sostiene una taza de café muy caliente. Hace frío y ella se incorpora para buscar una frazada. En el placard encuentra un paquete de confites M&Ms, y entonces, la brillante idea; regresa al refugio y deja caer una decena de confites en el café caliente. Se acomoda en el sillón, tapándose hasta el cuello con la frazada, y mientras retoma la lectura, se deleita con el sabor del café mezclado con los simpáticos confites que ahora se derriten y son más ricos todavía. Pasa media hora, una hora, casi dos. Pasan el café, los M&Ms y las galletitas. Se queda dormida.
sábado, 27 de febrero de 2010
Café con M&Ms
viernes, 19 de febrero de 2010
Are you agree? Fuck you MTV

In the beginning at the boring time
back in 1999
The man killed the line
between punishment and the crime
On the planet Earth there was no more fun
no sex no drugs no rock'n'roll
all music turned to a fashion show
White man had British pop
and black man had soul
But no, not a drop of a blood
'cause video killed the rock'n'roll
and God said "Oh my God!"
What's happened to the human being
What's happened to my lovely creatures
They all become a cold machine
No more love no more power
Machine without gasoline
Wake up Wake up crowd
Wake up from your boring dream
There is lighting there is thunder
What's up with you I wonder
Lift your shoulders stamp your feet
produce the extra protein
I'm gonna hit you hit you hit you hit you
hit you with my rythm stick
So let there be light
Let there be sound
let there be a music divine
It's Unza Unza Unza Unza time
lunes, 15 de febrero de 2010
domingo, 14 de febrero de 2010
El efecto mariposa
Hay un chico joven, de espaldas, sentado en el muelle. Se lo ve moreno, por pasar mucho tiempo al sol, sin duda. Se encuentra un poco encorvado. Está inclinado sobre algo. Su cuerpo entero transmite una tristeza incontenible. Una lágrima acaricia la fotografía que sostiene entre sus dedos. Otra lágrima, y la infinita pena.
De pronto, un impulso; la furia se hace incontenible. La imagen de la sonriente muchacha que, radiante, se sostiene de una inclinada ladera montañosa es desgarrada. La ladera se convierte en un bollo y es arrojada hacia atrás. La muchacha sonriente cae al agua y se comienza a hundir. El joven se levanta y camina en dirección opuesta al atardecer, internándose en la intransigencia de la ciudad.
La foto sigue hundiéndose, y en algún lugar, lejos, muy lejos del mar, hay una joven que un momento atrás se reía ruidosamente en una parada de colectivo, mientras hablaba con un amigo. Pero ahora la joven siente un desgarro en el alma. Sin causa aparente, cae, como siendo empujada, hacia atrás. Y mientras cae, siente cómo su cuerpo y su alma se impregnan de tristeza, de soledad. Una lágrima golpea pesadamente el asfalto, mientras el cuerpo abatido de la chica golpea torpemente la acera.
Papel reciclado
Extrañaba al lápiz y al cuaderno. Varios días se atropellan en mi cabeza, en el lápiz y en los renglones. Tantas palabras que quieren salir, se empujan y atropellan para llegar primero. Tanto miedo a olvidar siquiera un mínimo detalle, una idea, una inspiración... ¿qué va primero? ¿Qué canción? ¿Qué reflexión? Todo está revuelto y tormentoso, todo fluye. Paciencia, que si estuvo va a volver. En algún momento.
viernes, 12 de febrero de 2010
Los hombres-pájaro
Ya pasaron varias horas, pero en mi mente queda flotando una imagen: la del hombre pájaro y el hechicero. Este último, un mortal que encarna la culpa exterior, la acusación, la imagen de la envidia y la falsedad, en realidad, la encarnación de la venganza, el castigo a un ser imperfecto. Por otro lado, está el hombre-pájaro, el hechizado. Ésta es la imagen más latente. El hombre solo, incomprendido. El hombre que desespera al notar que lentamente es convertido en un gran pájaro, y que, atónito, descubre que nadie a su alrededor nota el acontecimiento. El hombre se angustia hasta la locura con la simple idea de que por mucho que lo intente, hay cosas que jamás logrará transmitir. El sentimiento de desolación que me recuerda a esos instantes, cada tanto, en los que viene a la conciencia la impotencia de lo pequeños que somos, de nuestra insignificancia, de que en verdad, ¿a quién le importamos?
Por otro lado, ¿por qué nadie ve al pájaro?, ¿es que en verdad no está ahí? Entonces se podría suponer que el hombre cree que es un pájaro. Por un lado, en su inconsciencia necesita esa impotencia, necesita que exista ese hechicero que lo acuse, necesita sentirse solo, ignorado. De otro modo, sería demasiada carga emocional. Por otro lado, surgen otras incógnitas: ¿por qué un pájaro?, ¿por qué no un pez, o una cabra quizás? ¿Por qué quiere volar? ¿Hacia dónde? ¿Está escapándose? ¿De qué?
¿Cuántas veces somos pájaros que chillan sin poder en verdad transmitir sus emociones? ¿Cuántas veces creemos que estamos en jaulas, encerrados en la opresión de la soledad, o, en todo caso, de la incomprensión? Y cuantas de esas veces, no notamos que somos pájaros, que podemos salir de esas jaulas, que en realidad son falsas. Porque SOMOS pájaros, y no tan en el fondo, si queremos, podemos volar.
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