
sábado, 29 de agosto de 2009
viernes, 7 de agosto de 2009
Un señor al que no le suelen pasar cosas normales I-
Está sentado, algo incómodo en la dura butaca del comedor de la casa de campo. Tiene mucha hambre y poca expectativa respecto a las habilidades culinarias de la dueña de casa (si sólo se viera cuan descuidadas están sus plantas… ese definitivamente era un factor decisivo). Todo está tranquilo, pero como siempre que todo está tranquilo termina pasando algo, el señor que está sentado, algo incómodo en su dura butaca, espera, cauteloso, la catástrofe. Entran, cargando las bandejas, la dueña de casa con ayuda de sus hijas (todas jovencitas y solteras, aunque el señor que está sentado en la dura butaca no está seguro de si las jovencitas ya se encuentran en edad de pensar en el matrimonio o apenas comienzan la pubertad). Al señor que está sentado en la dura butaca le cuesta mucho sensibilizarse con las jovencitas. Tiene cincuenta y tantos años y vive solo hace al menos diez. Durante la adolescencia asistió a un colegio de hombres y no tiene hermanas menores. Tampoco tuvo ninguna hija (ni hijo tampoco, pero no viene al caso), ya que estuvo casado por menos de dos años.
Volviendo a la situación puntual… El señor está sentado y la dueña de casa y sus jóvenes hijas llegan cargando bandejas con comida y platos con sopa. Dejan a un lado las bandejas y sirven la sopa. Al señor que está sentado en la butaca dura comienza a impacientarle la lentitud y torpeza con la que las anfitrionas se desplazan en el espacio. Un joven que está sentado en la mesa con gesto nervioso, también parece impacientarse. Su bigote, que no tendrá más de tres años (es apenas una fina capa de pelusa), baila y se mueve, al tiempo que sus pobladas cejas recitan incomprensibles frases de poetas y filósofos en griego antiguo. El dueño de casa habla solo, mirando al vacío. Mentira, le habla al gato. Pero el gato está durmiendo en la cocina, el que en realidad está cerca es el pajarito, pero solo entiende si le hablan en jeringoso… El señor que está sentado en la butaca dura está incómodo en todo sentido y se quiere ir de ahí, quiere salir corriendo. Pero llueve.
El plato con sopa del señor que está sentado en la silla dura llega a su destinatario, y al tiempo que la dueña de casa y sus jóvenes hijas se sientan, todos empiezan a comer. “Está fría, seguro está fría… Sí, efectivamente, está fría y casi podría decirse que insípida. Esas torpes, inútiles… ojalá que nunca se casen” Estos pensamientos venenosos rondan por la mente de este señor cuando el mal humor y el hambre se combinan en su interior. La sopa… ¿Qué tiene la sopa? Entre los pedacitos de papa y zanahoria pareciera que flotan hombrecitos… Sí son hombrecitos, efectivamente. ¿Qué hacen? Pareciera que bailan una rumba. O más bien una especie de Rock n’ Roll cincuentoso. Saltan entre pedazos de verdura, se tiran de cabeza y emergen con una sonrisita pícara y una mirada suspicaz. “Yo sabía que se venía algo raro… ¿Y ahora qué carajo hacen?”. Los hombrecitos de la sopa empiezan a formar una ronda y a girar. Se forma un pequeño remolino en el plato del atónito señor de la butaca dura. El remolino se hace cada vez más grande, y empieza a salpicar fuera del plato. La dueña de casa reprende a su invitado por la falta de educación en la mesa ¡Pero si será posible! ¡Ir por ahí salpicando sopa en mesas ajenas! Ella no ve a los hombrecitos. Ellos están como locos: giran, gritan palabras incomprensibles, probablemente onomatopeyas excesivamente largas, agitan los brazos y sacan la lengua groseramente. Ya es una especie de tornado lo que formaron, un tornado de sopa de verduras. Algunos se caen de la sopa y empiezan a correr alrededor del plato. ¡Qué descontrol!
Una nube amarilla cubre el cielo de los hombrecitos. De pronto estos, junto con los restos de sopa salpicada, son volteados. Cuando ella (al parecer la jovencita más diligente y menos torpe) retira el trapo con el que acababa de secar, los hombrecitos habían desaparecido. Y todo parece normal de nuevo. “Fue sólo una ilusión”. Un hombrecito sentado sobre el salero vocifera un yodel extremadamente desafinado, mientras se balancea sobre sus talones. “Esto es suficiente”. El señor que estaba sentado en la butaca dura ahora está parado. Pone sobre su hombro al hombrecito cantor, y sin saludar ni dar gracias, se apresura a retirarse del comedor, del vestíbulo, de la casa, de la localidad, de vuelta a la ciudad, porque ahí son todos como él…
… Están todos locos.
Volviendo a la situación puntual… El señor está sentado y la dueña de casa y sus jóvenes hijas llegan cargando bandejas con comida y platos con sopa. Dejan a un lado las bandejas y sirven la sopa. Al señor que está sentado en la butaca dura comienza a impacientarle la lentitud y torpeza con la que las anfitrionas se desplazan en el espacio. Un joven que está sentado en la mesa con gesto nervioso, también parece impacientarse. Su bigote, que no tendrá más de tres años (es apenas una fina capa de pelusa), baila y se mueve, al tiempo que sus pobladas cejas recitan incomprensibles frases de poetas y filósofos en griego antiguo. El dueño de casa habla solo, mirando al vacío. Mentira, le habla al gato. Pero el gato está durmiendo en la cocina, el que en realidad está cerca es el pajarito, pero solo entiende si le hablan en jeringoso… El señor que está sentado en la butaca dura está incómodo en todo sentido y se quiere ir de ahí, quiere salir corriendo. Pero llueve.
El plato con sopa del señor que está sentado en la silla dura llega a su destinatario, y al tiempo que la dueña de casa y sus jóvenes hijas se sientan, todos empiezan a comer. “Está fría, seguro está fría… Sí, efectivamente, está fría y casi podría decirse que insípida. Esas torpes, inútiles… ojalá que nunca se casen” Estos pensamientos venenosos rondan por la mente de este señor cuando el mal humor y el hambre se combinan en su interior. La sopa… ¿Qué tiene la sopa? Entre los pedacitos de papa y zanahoria pareciera que flotan hombrecitos… Sí son hombrecitos, efectivamente. ¿Qué hacen? Pareciera que bailan una rumba. O más bien una especie de Rock n’ Roll cincuentoso. Saltan entre pedazos de verdura, se tiran de cabeza y emergen con una sonrisita pícara y una mirada suspicaz. “Yo sabía que se venía algo raro… ¿Y ahora qué carajo hacen?”. Los hombrecitos de la sopa empiezan a formar una ronda y a girar. Se forma un pequeño remolino en el plato del atónito señor de la butaca dura. El remolino se hace cada vez más grande, y empieza a salpicar fuera del plato. La dueña de casa reprende a su invitado por la falta de educación en la mesa ¡Pero si será posible! ¡Ir por ahí salpicando sopa en mesas ajenas! Ella no ve a los hombrecitos. Ellos están como locos: giran, gritan palabras incomprensibles, probablemente onomatopeyas excesivamente largas, agitan los brazos y sacan la lengua groseramente. Ya es una especie de tornado lo que formaron, un tornado de sopa de verduras. Algunos se caen de la sopa y empiezan a correr alrededor del plato. ¡Qué descontrol!
Una nube amarilla cubre el cielo de los hombrecitos. De pronto estos, junto con los restos de sopa salpicada, son volteados. Cuando ella (al parecer la jovencita más diligente y menos torpe) retira el trapo con el que acababa de secar, los hombrecitos habían desaparecido. Y todo parece normal de nuevo. “Fue sólo una ilusión”. Un hombrecito sentado sobre el salero vocifera un yodel extremadamente desafinado, mientras se balancea sobre sus talones. “Esto es suficiente”. El señor que estaba sentado en la butaca dura ahora está parado. Pone sobre su hombro al hombrecito cantor, y sin saludar ni dar gracias, se apresura a retirarse del comedor, del vestíbulo, de la casa, de la localidad, de vuelta a la ciudad, porque ahí son todos como él…
… Están todos locos.
martes, 4 de agosto de 2009
sábado, 1 de agosto de 2009
Life's like a ride in an amusement park. We go on it and think it's real 'cause that's how powerful our minds are. And the ride goes up and down and round and round. It has thrills and chills and it's very brightly colored and it's very loud and it's fun, for a while. Some have been on the ride for a long time and they begin to question, is this real, or is this just a ride? And other people have remembered, and they come back to us, they say, "Hey, don't worry, don't be afraid, ever, because, this is just a ride..." And we kill those people. "Shut him up. I've got a lot invested in this ride. Shut him up! Look at my furrows of worry. Look at my big bank account and my family. This has to be real." It's just a ride. But we always kill those good guys who try and tell us that, you ever notice that? We let the demons run amok. But it doesn't matter because, it's just a ride. And we can change it anytime we want. It's only a choice. No effort, no work, no job, no savings and money. Just a choice, right now, between fear and love.
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La vida es como un paseo en un parque de diversiones y cuando te subes piensas que es real porque así de poderosas son nuestras mentes.
El paseo sube y baja y da vueltas, tiene emociones, sustos y es coloreado con luces… y es muy ruidoso y es divertido por un momento.
Algunos han estado en el paseo por mucho tiempo y empiezan a preguntarse “¿esto es real o solo es un paseo?” y otra gente ha recordado y nos ha dicho: “oye, no te preocupes; no temas nunca porque esto es sólo un paseo”…y hemos matado a esas personas.
“¡Cállenlo que tengo mucho dinero invertido en este paseo, cállenlo!”“Mira mi ceño de preocupación… mira mi gran cuenta bancaria”“… y mi familia, esto tiene que ser real”…
Es sólo un paseo… pero siempre matamos a esos tipos buenos que tratan de decirnos eso, ¿lo has notado?… y dejamos a los demonios que sigan libres…
Pero no importa, porque es solo un paseo y podemos cambiarlo cuando queramos. Es solo una decisión. Sin esfuerzo, sin trabajo, ahorros… Solo una decisión ahora mismo entre miedo y amor.
(este texto aparece en Zeitgeist, creo que lo dijo Bill Hicks en un discursoy de ahí lo sacaron para la película, genial genial)
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La vida es como un paseo en un parque de diversiones y cuando te subes piensas que es real porque así de poderosas son nuestras mentes.
El paseo sube y baja y da vueltas, tiene emociones, sustos y es coloreado con luces… y es muy ruidoso y es divertido por un momento.
Algunos han estado en el paseo por mucho tiempo y empiezan a preguntarse “¿esto es real o solo es un paseo?” y otra gente ha recordado y nos ha dicho: “oye, no te preocupes; no temas nunca porque esto es sólo un paseo”…y hemos matado a esas personas.
“¡Cállenlo que tengo mucho dinero invertido en este paseo, cállenlo!”“Mira mi ceño de preocupación… mira mi gran cuenta bancaria”“… y mi familia, esto tiene que ser real”…
Es sólo un paseo… pero siempre matamos a esos tipos buenos que tratan de decirnos eso, ¿lo has notado?… y dejamos a los demonios que sigan libres…
Pero no importa, porque es solo un paseo y podemos cambiarlo cuando queramos. Es solo una decisión. Sin esfuerzo, sin trabajo, ahorros… Solo una decisión ahora mismo entre miedo y amor.
(este texto aparece en Zeitgeist, creo que lo dijo Bill Hicks en un discursoy de ahí lo sacaron para la película, genial genial)
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