¿Pero qué me decís? Desgrabalo, ya, y apagá la luz, porque los pájaros y la puerta, y vos que girás porque no estás tan bien como creías, y sabés que el amarillo es el color de la fruta, de esa del fondo (no del fondo del ojo, que se dilata y encandila), de esa del artista, y el mono y el mito. Estrella, luna, estrella, luna, estrella, campana of course, there has to be an ending, pero se caen porque están mal sujetas. Qué lindo esto de los auriculares duros y vos lejos, ¿qué esperás? Yo espero una señal de vida, porque recuerdo cuando te importaba y cómo. Ya quisieras, ¿no me odiás? Entonces animate y volvé, volvé y dormí que es recontra tarde. Recién hoy puedo comprender lo de junio, porque ese año decía y cómo te acordaste. Pobre Manuel.
sábado, 23 de octubre de 2010
Sinónimos, vos decís?
Manuel, Manuel el del libro, claro. Y un director cuyo nombre no quiero recordar. Ustedes, que se fueron. ¿Cuándo cuatro horas? Era una broma, broma como en la TV. ¿Quién dice broma? ¿Quién dice TV? Como caer en un sillón triste y a la vez simpático, sos un sillón. Sos viejo y simpático. Todos se ríen de vos. Sos un sillón y por eso te aplastan. Pero la cama es mejor, y qué tan útil. Te aplastás y pero si yo vengo y me pongo el mejor tapizado, pa que ustedes, incómodos, apestando tabaco, aprovechándose de vos, viejo sillón, sillón pasajero. Las plumas que se vuelven a sus gallinas. Cuero a su vaca y azúcar a Tucumán because ahí se produce, pero qué cosa! Como la Mercedes en el día de la tradición pero eso no te va y vibrás como su faringe. Como cada fibra de su cuerpo. Como crisis, junio del '73, y Sartre luciendo un moño verde.
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